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martes, 20 de enero de 2015

La codicia de la Iglesia y la colaboración del Estado




La voracidad de la Iglesia por los bienes públicos

La Iglesia Católica predica la pobreza entre sus miembros; y dice luchar contra la pobreza entre sus seguidores.

Yo no veo pobreza en la Iglesia, no la he visto nunca; y mirando su historia solo encuentro un afán de poder y riqueza; salvo muy contados casos, en proporción, de verdadera entrega personal por los que sufren.

Pero, claro, como soy ateo se me puede decir que no soy imparcial.
Yo creo que es al contrario, como ateo que no va contra ninguna creencia religiosa, y mucho menos contra quienes las practican -es una opción personal-, esa condición me permite observar con objetividad algunos hechos que, en este caso, atañen a la Iglesia Católica española.

Hoy quiero hablar de un suceso que viene atrayendo la atención de muchas personas y organizaciones desde 1998; también de los medios de comunicación, que periódicamente sacan a la luz pública el tema en cuestión. Me refiero a los miles de casos en los que la Iglesia Católica española ha procedido a la 'inmatriculación' de bienes inmuebles que por ese procedimiento han pasado de ser un bien de dominio público a ser un bien de su propiedad. Un hecho que, en opinión mía, ha sido posible gracias a la connivencia de PP y PSOE. O al menos, de la 'pasividad' del PSOE, al que por ello considero tan responsable como al PP de las consecuencias ocasionadas.

Los sucesos que quiero abordar tienen raíces históricas, jurídicas y políticas, por lo que, necesariamente tendremos que entrar en ésos territorios para poder encontrar una luz que nos ayude a comprender y enjuiciar los hechos. Esto puede suponer que la lectura de este escrito  resulte algo complicada, pero pondré todo mi empeño en tratar que la comprensión del texto sea lo más sencilla posible.

Comencemos por saber qué diferencia hay, desde el punto de vista jurídico entre 'propiedad' y 'dominio', así como el significado del concepto jurídico de 'inmatriculación', términos que saldrán con frecuencia en este artículo. Trataré de hacerlo de forma sencilla.
 
La diferencia entre 'propiedad' y 'dominio', consiste en que la palabra propiedad se debe ver desde el punto de vista objetivo como la relación de pertenencia del hombre (en general de la persona jurídica) sobre la cosa, mientras que la palabra dominio se debe ver desde el punto de vista subjetivo como la facultad de uso del hombre (persona jurídica) sobre la cosa. Consecuencia: el que tiene la propiedad puede venderla, el que tiene el dominio no.

Para aclarar el concepto que corresponde el término 'inmatriculación', tenemos que hacer referencia al Registro de la propiedad, un órgano administrativo en el que se recoge la relación de bienes inmuebles, su localización geográfica, descripción y límites. Acudiendo al Registro, todos podemos conocer la localización de cada bien inmueble, sus características, su propietario y las cargas hipotecarias o de otra índole que pueda tener.

Los Registros de la Propiedad fueron creados en España a mitad del siglo XIX, y están inspirados en el modelo germano.
La implantación de los Registros como nuevos mecanismos de seguridad se acompañó de la creación del Registrador de la propiedad. Los fuertes efectos de los asientos exigen un intenso control de entrada, tanto formal como material, que recibe el nombre de calificación y que constituye la función del registrador.

El Registro de la Propiedad se rige por la Ley Hipotecaria en vigor, que data de 1946, y por su correspondiente reglamento, de 1947. Desde entonces se han producido algunas modificaciones, siendo la más importante a efectos del contenido de este artículo, la que tuvo lugar, mediante un Real Decreto, en 1998.

A partir de este punto, tomo las palabras de Sara Martínez de Luis, en su artículo "La inmatriculación de una finca en el Registro de la Propiedad", publicado el 22 de septiembre de 2012 en la web "info@tuabogadodefensor.com" donde precisa con claridad el significado del término 'inmatriculación'; así como otras cuestiones que son oportunas para el objetivo de este artículo.

«Una vez definido lo qué es el Registro de la Propiedad y para qué sirve hablaremos de la primera inscripción de cada finca en el mismo es decir, la de dominio. El ingreso del inmueble al Registro puede obtenerse a través de la presentación por el interesado de cualquier título (acto, contrato o resolución judicial) por el que haya adquirido esta propiedad, si bien va a ser necesario un procedimiento para poder llevar a cabo la inmatriculación de la finca.
»Las fincas pueden proceder de otras ya inscritas, por segregación o agrupación, o bien inscribirse por primera vez a través del expediente de inmatriculación. La inmatriculación es el acceso o ingreso de una finca al Registro de la Propiedad. La finca inmatriculada cuenta con un registro particular, el folio registral, en el que se va haciendo constar toda su historia jurídica, puesto que los derechos inscribibles que no hayan tenido acceso a este registro no serán oponibles frente a terceros. Cada finca tiene asignado un número diferente y correlativo en el Registro de la Propiedad, debiendo describirse en el folio correspondiente su naturaleza, situación y linderos, medida superficial y el nombre y número que constaren en el título que se inscribe. La referencia catastral también deberá ser aportada en el momento de la inmatriculación, así como cuando se solicite la práctica de cualquier asiento.

»La inmatriculación puede llevarse a cabo mediante tres procedimientos diferentes:

1.- Mediante expediente de dominio.
2.- Mediante el título público de su adquisición, complementado por acta de notoriedad cuando no se acredite de modo fehaciente el título adquisitivo del transmitente o enajenante.
3.- Mediante el certificado a que se refiere el artículo 206 [Ley Hipotecaria de 1946] sólo en los casos que en el mismo se indican».

Respecto a este último procedimiento, se añade:

«Por último, y como procedimiento únicamente previsto para ciertos entes públicos cuando carezcan del título escrito de dominio, se podrán inscribir los bienes inmuebles que les pertenezcan mediante la oportuna certificación librada por el funcionario a cuyo cargo esté la administración de los mismos. Dichos entes públicos son el Estado, la provincia, el municipio, las Corporaciones de derecho público o servicios organizados que forman parte de la estructura política de aquél y la Iglesia Católica».

En resumen la inmatriculación es la primera inscripción en el Registro de la Propiedad de un bien inmueble, siendo un funcionario público el encargado de proceder a su inscripción cuando se cumplen los requisitos que establece la Ley Hipotecaria y el correspondiente reglamento.

La ley Hipotecaria de 1946 [artículo 206] otorga a la Iglesia Católica española la categoría de "Corporación de Derecho Público -es decir un ente público como lo es un municipio- y a los obispos la capacidad de registrar para la Iglesia cualquier propiedad sin dueño oficial. Basta para ello "la palabra" [el entrecomillado es mío] del diocesano.
Esto es, equipara al diocesano a un funcionario público. Un hecho atípico solo concebible en el contexto de una dictadura confesional.

Por el Decreto de 14 de febrero de 1947 por el que se aprueba el Reglamento Hipotecario, queda establecido:

«[Los] Bienes y derechos inscribibles y títulos sujetos a inscripción
Artículo 4.°
Serán inscribibles los bienes inmuebles y los derechos reales sobre los mismos, sin distinción de la persona individual o colectiva a que pertenezcan, y, por tanto, los de las Administraciones públicas y los de las entidades civiles o eclesiásticas.

Artículo 5.°
No obstante lo dispuesto en el artículo anterior, quedan exceptuados de la inscripción:
Primero. Los bienes de dominio público a que se refiere el artículo trescientos treinta y nueve del Código civil, ya sea de uso general, ya pertenezcan privativamente al Estado, mientras estén destinados a algún servicio público, al fomento de la riqueza nacional o a las necesidades de la defensa del territorio.
Segundo. Los bienes de uso público de las provincias y de los pueblos incluidos en el párrafo primero del artículo trescientos cuarenta y cuatro del Código civil.
Tercero. Las servidumbres impuestas por la Ley que tengan por objeto la utilidad pública o comunica; y
Cuarto. Los templos destinados al culto católico».

Y en el artículo 304 de dicho reglamento se afirma:
«Artículo 304.
»En el caso de que el funcionario a cuyo cargo estuviere la administración o custodia de los bienes no ejerza autoridad pública ni tenga facultad para certificar, se expedirá la certificación a que se refiere el artículo anterior por el inmediato superior jerárquico que pueda hacerlo, tomando para ello los datos y noticias oficiales que sean indispensables. Tratándose de bienes de la Iglesia, las certificaciones serán expedidas por los Diocesanos respectivos».

Es decir, el reglamento -aún en vigor- por una parte impedía a la Iglesia Católica la inmatriculación de los templos de culto (no así otros bienes), y por otra refrendaba la potestad registral y el carácter notarial de los Diocesanos.

La norma regulada por el artículo 5.4 del Reglamento Hipotecario, rigió hasta la publicación del Real Decreto 1867/1998 del 29/09/1998 que entró en vigor el 29/10/1998.
La forma jurídica adoptada de Real Decreto carecía del carácter de urgencia que requiere ése instrumento legislativo, pero encerraba un propósito: evitó llevarlo a debate al Congreso de los Diputados, donde el gobierno del PP no contaba con una mayoría absoluta, soslayando así la más que probable oposición de otras fuerzas políticas. Recordemos que en 1996 el PP obtuvo 156 diputados frente a los 141 que obtuvo el PSOE y los 21 de IU.

El Real Decreto 1867/1998 modificó, entre otros, el artículo 5 del Reglamento Hipotecario de 1947,  dejándolo en la siguiente forma:
«Artículo 5.
Los bienes inmuebles de dominio público también podrán ser objeto de inscripción, conforme a su legislación especial».

Con esta decisión, el gobierno de Aznar, en la primera legislatura en la que el PP tuvo acceso al poder, eliminó la restricción impuesta por el gobierno de Franco a la inmatriculación de los templos de culto. Ermitas, iglesias y catedrales, pero también cementerios y otras fincas, que en número desconocido se han inmatriculado desde entonces. Gracias a esta modificación, la Iglesia ha llegado a registrar la propiedad de catedrales por menos de 30 euros, el coste de la inscripción.

El número exacto de inmatriculaciones realizadas por la Iglesia Católica española en los últimos 12 años no se conoce, ya que cuando diversas asociaciones y partidos políticos han solicitado al Ministerio de Justicia -del que depende el Registro de la Propiedad- dicha información, este ha respondido invariablemente que no podía proporcionarla basándose en la Ley de Protección de Datos. No obstante, se calcula en una cantidad que ronda las 4.500, entre las que se incluyen todo tipo de edificaciones y fincas.

El procedimiento es muy sencillo:
Basta que un obispo cualquiera, con los atributos de “fedatario” o notario que la mencionada ley le reconoce, acuda al registro de propiedad -con mucho sigilo, eso sí- y declare: “Esta catedral y esas iglesias, este palacio y aquellas casas curales con sus fincas, y aquel cementerio e incluso el frontón… declaro que todo eso es propiedad de la Iglesia”. Y no hay más que decir. Y el registrador lo registrará. Y si algún colectivo de la ciudad o del pueblo, enterado del fraude eclesiástico, fuera a reclamar la propiedad inmatriculada, le dirán: “Lo inscrito inscrito está”, como dijo Pilato. Y no les quedará más que recurrir a los tribunales, pero no lo tendrán fácil, pues la ley es la ley, aunque venga de Franco.

¿Cómo y por qué hemos llegado a ésta situación? ¿Por qué la Iglesia Católica española no actuó en tiempos de la dictadura de Franco y lo hace desde 1998?

El cómo ya lo hemos explicado en lo esencial, pero vamos a hacer una recopilación:

¿Por qué la Iglesia no necesita notarios?
“Se les supone la rigurosidad a ellos”, explica el Colegio de Registradores de la Propiedad y Mercantiles de España. Desde que se aprobó la Ley Hipotecaria en 1946, a los arzobispados les basta con alegar que una propiedad les pertenece “desde un tiempo inmemorial” para inmatricular fincas, edificios u otros espacios. Ni la administración pública ni los notarios tienen por qué verificarlo.

¿Quién equiparó su poder al de la Administración pública?
Para registrar terrenos y propiedades, Francisco Franco. En el caso de los templos, José María Aznar. La Ley Hipotecaria de 1946 permitió a la Iglesia católica (no a todas las confesiones religiosas) registrar propiedades que carecían de dueño. En 1947, el artículo 5 del Reglamento Hipotecario puso coto a la Ley Hipotecaria y excluyó “los templos destinados al culto religioso” de esta posibilidad. En 1998, el PP retiró esta excepción.

¿Cuánto le cuesta incorporar una propiedad a su patrimonio?
El precio que paga la Iglesia es de entre 20 y 30 euros. La Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro denuncia que por “el precio de una campana, sin conocimiento de los pueblos, al amparo de una ley antidemocrática, la diócesis se ha apropiado de más de mil bienes del patrimonio navarro”».

El Gobierno de José María Aznar se encargó de abrir la puerta a que la jerarquía eclesial pudiera registrar a su nombre -con gran secretismo- numerosas parroquias, ermitas e incluso cementerios o casas parroquiales que, hasta ese momento, no tenían una titularidad reconocida, si bien siempre habían sido sustentadas por los ayuntamientos o por los ciudadanos y feligreses.

Pero la Iglesia fue más allá, y no ha dudado en hacerse propietaria de edificios emblemáticos, algunos declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

El antecedente navarro
De un día para otro, pequeños municipios navarros fueron descubriendo que lo que creían suyo, del pueblo, porque ellos lo habían construido y mantenido, tenía otro dueño: el obispo. Descubrían con estupor que la vía que abrió Aznar en 1998, para que pudieran poner a su nombre los templos estaba dando sus frutos sin que nadie se enterara, y se organizaron para parar y revertir este fenómeno, con intervenciones políticas que han conseguido, al menos, saber cuántos templos, viviendas, viñedos, frontones y demás, estaban a nombre de la Iglesia desde ese año: 1087.

Son datos en manos del ministro de Justicia, pero un gobierno tras otro, socialistas y conservadores, no han facilitado esa cifra, tantas veces solicitada y que aún desconocen los ciudadanos. Navarra lo supo porque la petición partió de su parlamento.

Todos estos movimiento de Navarra no lograron traer el conflicto a un primer plano, o no tanto, como el salto que ha dado la polémica cuando ha entrado en juego la Mezquita de Córdoba, que se ha convertido en símbolo absoluto de las inmatriculaciones de la Iglesia por toda España. Con la mezquita, han pasado a nombre de la Iglesia la plaza del Pocito y la fuente de San Rafael, dos símbolos de la ciudad que siempre se consideraron públicos.
«No hay corresponsal de prensa extranjera que no se haya llevado las manos a la cabeza», dice Antonio Manuel Rodríguez, civilista y miembro de la plataforma Mezquita-Catedral de Córdoba, patrimonio de todos. Porque ahora la mezquita se llama mezquita-catedral -[Nota: en el momento en el que escribo este artículo la denominación es Catedral de Córdoba]-.
A Rodríguez le han entrevistado en Le Monde, en Liberation y en el New York Times. «No lo entienden, porque en Francia esos monumentos los cuida el Estado y lo que recaudan lo recauda el Estado, dice. Y la mezquita consigue 13 millones al año. «En dinero negro, porque ni se declara ni tributa».


Inmatriculaciones polémicas

Entre los templos destinados al culto, inmatriculados por la Iglesia Católica española desde 1998, destacan, por su relevancia histórica y monumental, la Mezquita-Catedral de Córdoba, la Catedral de Sevilla y la Catedral de Pamplona.

El Arzobispado de Sevilla que ha eludido contestar a las preguntas realizadas por diversos medios de comunicación sobre sus actuaciones, ni tan siquiera la de si la Catedral de Sevilla y su Giralda han sido registradas. A pesar de que la “santa, metropolitana y patriarcal Iglesia Catedral de Sevilla”, como se la nombre en el documento, está inscrita en el Registro de la Propiedad desde el 30 de abril de 2010.
Como propietario de sus 22.914 metros cuadrados, que incluyen “la parroquia del Sagrario de la Catedral y dependencias anexas”, figura el Cabildo de la Catedral y da fe de ello un solo documento: una certificación expedida el primero de abril de ese año por la Archidiócesis de Sevilla.

En el caso de la Mezquita cordobesa, el argumento es más elaborado. El expediente del Registro de la Propiedad justifica así el derecho de propiedad de la Mezquita-Catedral:
“Reconquistada la ciudad por Fernando III El Santo, el monarca dispuso que en la festividad de los santos apóstoles Pedro y Pablo del año 1236 fuera dedicada a Santa María Madre de Dios y consagrada aquel mismo día (…). La ceremonia de trazar con el báculo sobre una faja de ceniza extendida en el pavimento en forma de cruz diagonal las letras de los alfabetos griego y latino fue la expresión litúrgica y canónica de la toma de posesión por parte de la Iglesia”.
La Mezquita de Córdoba fue inmatriculada en 2006. Con la inscripción se ha generado la apariencia de propiedad privada, que se consolidará en 2016, una vez transcurrido el plazo de 10 años para la presentación de reclamaciones a la inmatriculación. Lo mismo ocurrió ése año con la Catedral de Pamplona.

No han sido solo las catedrales y grandes iglesias las que han sido objetivo de la codicia de la Iglesia. Así, parroquias como la de San Bartolomé de Xàbia (Alicante), que fue fortificada por el pueblo en el siglo XIV y que desde entonces ha sido cuidada y mantenida por los vecinos de la localidad, ha pasado a manos de la Iglesia por este procedimiento, provocando la indignación vecinal. Otro caso similar: el local que el municipio navarro de Azcona, de sólo unos 80 habitantes, utiliza desde hace años como consultorio médico ha sido ahora reclamado por la Iglesia, que lo inscribió a su nombre en los años 50, aunque su mantenimiento hasta ahora ha corrido a cargo del concejo municipal.

Una pregunta que muchos nos hemos hecho: ¿Es constitucional la Ley hipotecaria de 1946?

A este respecto he encontrado diversidad de opiniones. Como no puedo exponerlas todas, traigo aquí dos de ellas.
En primer lugar la de Alejandro Torres Gutiérrez, Profesor Titular de Universidad de Derecho Eclesiástico del Estado, del  Departamento de Derecho Público de la Universidad Pública de Navarra, opinión con la que coincido plenamente.
Comienzo con una reflexión básica del autor, refiriéndose al artículo 206 de la Ley Hipotecaria de 1946, en el contexto actual.

«Esta equiparación de la Iglesia Católica a una Corporación de Derecho Público, propia de un Estado confesional, no era admisible constitucionalmente en un Estado laico o aconfesional, como el definido en el artículo 16.3 de la Constitución española, en virtud del cual, ninguna confesión tendrá carácter estatal».

Quiero añadir a propósito de la reflexión anterior, que la doctrina del Tribunal Constitucional interpreta en diversas ocasiones el artículo 16.3 como la consagración de la laicidad "positiva" del estado.
[Nota: He comenzado a escribir un artículo en el que trato de la ”Aconfesionalidad y laicidad del estado español" a la luz de la interpretación del Tribunal Constitucional, que espero publicar en breve]

Tras su exposición, cuya lectura recomiendo, las conclusiones del autor son:
«De lo anteriormente expuesto cabe extraer las siguientes conclusiones:

1) El principio de laicidad [también el de aconfesionalidad] impide dotar a las Confesiones religiosas del estatuto de Corporaciones de Derecho Público, no cabiendo asimilar los fines religiosos con los públicos, ni a los miembros de una Confesión religiosa, por muy cualificada que sea su posición dentro de la misma, con los funcionarios públicos.
2) Que el principio de igualdad, y la introducción de una cláusula de confesión más favorecida no aportan la solución al tema, pues aunque pudiera servir para remediar el problema desde la perspectiva del principio de igualdad si se extendiese también a todos los colectivos sociales, quedaría permanente una lesión al principio de laicidad de imposible solución.
3) Que la doctrina establecida por la Sentencia del Tribunal Constitucional 340/1993, de 16 de noviembre, respecto al artículo 76.1 del Texto Refundido de la Ley de Arrendamientos Urbanos de 24 de diciembre de 1964 es plenamente trasladable a los artículos 206 de la Ley Hipotecaria y 304 de su Reglamento, constituyendo a nuestro juicio base suficiente como para plantear cuando menos una cuestión de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional.
En la medida que persista el mantenimiento de estos preceptos, se estará contraviniendo manifiestamente la doctrina del Tribunal Constitucional tendente a vedar cualquier confusión entre funciones religiosas y funciones estatales, recogida en el Fundamento Jurídico 4º, letra d) de la Sentencia 340/1993, y el Fundamento Jurídico 1º de la Sentencia 24/1982».

La segunda opinión que aporto, es el punto de vista, igualmente de Lourdes Ruano Espina, Catedrática de Derecho Canónico y Eclesiástico del Estado, en la Universidad de Salamanca.
Lourdes Ruano, expone, en un trabajo titulado: "Titularidad e inscripción en el Registro de la Propiedad de los bienes inmuebles (culturales) de la Iglesia" la idea de que
«El origen de esta desigualdad jurídica, contra la que clama un sector de la sociedad que no entiende que se mantengan privilegios a una religión determinada en un Estado que se dice aconfesional, es consecuencia de los siglos en los que no había separación entre Iglesia y Estado. “Al crearse el Registro de la Propiedad por la ley Hipotecaria de 1861, se entendió que los bienes del Estado, las Administraciones y la Iglesia católica no necesitaban de inscripción porque todos conocían quién era su titular y no estaban en el mercado. A raíz de las leyes desamortizadoras del siglo XIX, se hizo necesario que tanto los administradores de los bienes del Estado, como los diocesanos, elaboraran una relación de bienes exceptuados de la desamortización (que incluía a los templos dedicados al culto) [Los lugares de culto no fueron objeto de la desamortización]. La Iglesia podía disponer de esos bienes e inscribirlos, pero debía acreditar, mediante una certificación, la situación en que se encontraban tales bienes, poseídos legítima, pacífica e ininterrumpidamente en concepto de dueño desde tiempo inmemorial pero carentes de título escrito de propiedad”
»“La Ley Hipotecaria de 1946 transformó dichas certificaciones de posesión en certificaciones de dominio y las incluyó para la inmatriculación, tanto para el Estado y las Administraciones como para la Iglesia. Sin embargo, la Iglesia no ha podido inmatricular los templos destinados al culto hasta 1998, año en que se modificó la legislación hipotecaria”, añade la catedrática y autora, entre otros, de la obra "La inscripción en el Registro de la Propiedad de los bienes de las confesiones religiosas" (Aranzadi, 2005)».

Aunque Lourdes Ruano reconoce se trata de “un sistema anacrónico”, defiende que estos preceptos no tienen “nada que ver con la relación Iglesia-Estado, sino con la relación título-registro [en este punto discrepo con la autor] y se enmarcan en una política legislativa que lo que pretende es favorecer el ingreso de los bienes en el Registro”.

Estos son solo dos de los muchos estudios realizados por diversos autores sobre la cuestión de constitucionalidad.

Personalmente, soy incapaz de poder emitir una opinión sobre el fondo jurídico de la cuestión. Pero sé que de haber existido una separación real entre la Iglesia y el Estado, es decir, que constitucionalmente España se hubiera definido como un estado laico en 1978, y no como un estado aconfesional, éste expolio no hubiera tenido lugar. Un estado laico como el definido en la Constitución de la III República Francesa, hubiera permitido la promulgación de una ley similar a la Ley de Separación de las Iglesias y del Estado de 1905, aún vigente en el estado francés por estar recogida su laicidad en la Constitución de la V República.
Tampoco hubiera sido posible si se hubiese derogado por inconstitucional la Ley Hipotecaria de 1946. Algo que contempla la Disposición Derogatoria Tercera de la Constitución y que apenas ha sido utilizada.

O si no se hubieran firmado los Acuerdos entre el Estado y el Vaticano.

Los Acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede de 1979 son cuatro acuerdos firmados por el gobierno de España y el Vaticano el 3 de enero de 1979 mediante los que se reformó el Concordato de 1953 -firmado por el gobierno franquista bajo los principios del nacionalcatolicismo-, para adecuarlo a la proclamación de la aconfesionalidad del Estado por la Constitución española de 1978.
La prontitud con que fueron firmados -solo un mes después del referéndum constitucional- es porque estos acuerdos fueron negociados y acordados por el gobierno preconstitucional de Adolfo Suárez, surgido en las elecciones del 15 de junio de 1977, antes, por tanto, de haber sido aprobada la Constitución.
Esto ha hecho dudar de su constitucionalidad, pero como recuerda el periodista Juan G. Bedoya, "nadie ha presentado en 35 años recurso contra el fondo de los Acuerdos ante el Tribunal Constitucional".

En cuanto a su contenido se ha sostenido, no sólo por sectores laicos sino también por algunos grupos católicos, que "mantienen incontables privilegios del franquismo en asuntos jurídicos, económicos y en la enseñanza". Así el colectivo Cristianos de Base y la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII han pedido al gobierno de Mariano Rajoy la denuncia de los mismos porque «consagran para la Iglesia católica numerosos privilegios y lastran el genuino sentido del cristianismo». Estas críticas de sectores católicos progresistas comenzaron en el mismo momento en que se conocieron los contenidos de los acuerdos. Unas 250 personas, entre ellas teólogos y sacerdotes, se manifestaron ante la nunciatura de Madrid en enero de 1979 para protestar por la sola existencia de tales acuerdos. Uno de los manifestantes, el teólogo Juan José Tamayo recuerda: «Eran unos acuerdos que venían negociándose desde mucho antes de la Constitución y seguían siendo un Concordato encubierto que, amparándose en la confesionalidad encubierta del artículo 16.3. llena de privilegios a la Iglesia católica».

También han criticado los Acuerdos las otras confesiones religiosas presentes en España. La Alianza Evangélica respecto a que se enseñe la religión en las escuelas públicas ha manifestado: «La enseñanza religiosa es un derecho y deber de los padres, que pueden compartir con la institución confesional que consideren más adecuada: parroquia, mezquita, sinagoga, iglesia u otro lugar idóneo. Es básico el principio de la aconfesionalidad del Estado. De acuerdo con este principio de separación entre el Estado y las diferentes confesiones, la escuela pública no debe impartir ningún tipo de enseñanza confesional».

Los sectores laicos también los han criticado. El presidente de Europa Laica ha manifestado: «No hay nada en esos artículos [16.3 y 27.3 de la Constitución] que obligue a los Gobiernos ni siquiera a la existencia de los Acuerdos, mucho menos a pagar los salarios de obispos y sacerdotes, o de miles de profesores de Religión y moral católica en las escuelas públicas»

Aconfesionalidad o laicidad, éste es quid de la cuestión. El pivote sobre el que giran cuestiones de gran importancia en la vida de los españoles, cuestiones que afectan a derechos públicos y de la esfera privada.

La Iglesia Católica, no pudo llevar a cabo la inmatriculación de los templos de culto, durante el periodo de la dictadura franquista, porque una ley franquista se lo impedía. Parece una contradicción en un país rotundamente confesional.
¿Por qué se introdujo esa reserva? Quizá porque se daba por hecho que ya eran propiedad de la Iglesia desde hacía mucho tiempo, y lo que se pretendía era evitar que cualquiera hiciera la inmatriculación de los templos. Pero si fuera así, ¿por qué evitar que la Iglesia protegiera 'sus bienes' de las ventajas de figurar en el Registro de la Propiedad?
Es tentador pensar que el dictador, hombre cruel y devoto al mismo tiempo, pero también profundamente desconfiado, lo que quiso fue proteger de la Iglesia algo que él consideraba patrimonio de todos los españoles, de España; 'su España', naturalmente.

La verdadera razón para la excepción a la inscripción de los templos se fundaba en que esos inmuebles estaban afectos a una suerte de servicio público, el culto, gestionado por la Iglesia.
Sin embargo, como señalan los firmantes del artículo titulado "La Iglesia privatiza las iglesias" recogido en la publicación Dominio Público el 18/07/2014, a la cabeza de los cuales se encuentra Fernando Martínez Pérez, Profesor Titular de Historia del Derecho en la  UAM
«La gestión de ese servicio no determina la titularidad sobre los inmuebles. La Iglesia, en modo alguno, puede considerar que, sólo por el hecho de que un inmueble se haya destinado al culto, su posesión lo sea como “dueña”. En los reglamentos hipotecarios de 1915 y 1947 también se establecía que si estos bienes de dominio público, destinados a un uso o utilidad pública, o templos destinados al culto “cambiara de destino adquiriendo el carácter de propiedad privada” se llevaría a cabo la inscripción con arreglo a esas disposiciones reglamentarias».
¿Entonces, por qué la Iglesia Católica española se lanza compulsivamente a la inmatriculación de bienes públicos, entre ellos los templos de culto?
Diversas fuentes eclesiásticas afirman que por seguridad jurídica. ¿Seguridad jurídica sobre lo que no le pertenece, sobre lo que es de dominio público de todos los españoles?
Yo lo traduzco en lenguaje llano en un simple «Si no lo hago ahora, pueden cambiar las circunstancias y quedarme sin lo que digo que es mío»

Fuera por lo que fuese, el hecho es que fue el PP, el partido conservador-confesional-reaccionario de la derecha española, el que, en cuanto tuvo la oportunidad, derogó aquella limitación legal, como si de una deuda impagada se tratara. Inmediatamente la Iglesia se puso en marcha para llevar a cabo un proyecto perfectamente trazado, en su estrategia y táctica.  

Casualmente, en 1994 había sido nombrado arzobispo de Madrid Antonio María Rouco Varela, y en 1998 el Papa Juan Pablo II lo nombró cardenal en el consistorio del 21 de febrero de 1998. Fue Presidente de la Conferencia Episcopal Española de 1999 a 2005, y posteriormente de 2008 a 2013.

No puedo afirmar que Rouco jugara papel alguno en lo que, para mí, es una estrategia perfectamente diseñada y acordada con el estado español, pero tampoco puedo decir que no lo tuviera.

En esta estrategia PP y PSOE se han repartido los papeles. Por qué si no, durante la etapa del gobierno de Zapatero, no se puso coto al expolio de un patrimonio que pertenece a los españoles. La inmatriculación de la Mezquita de Córdoba y la Catedral de Pamplona tuvieron lugar en 2006, un momento dulce del gobierno de Zapatero; el PSOE gobernaba en Andalucía, no es posible que no fuera informado.

El PSOE no podía abrir la puerta a la Iglesia para que comenzara las inmatriculaciones. Tenían que esperar la llegada del PP al poder. Aznar lo hizo y Zapatero lo mantuvo; y ahora Rajoy pretende cerrarlo con una reforma que otorga un plazo de un año para cerrar lo que quede por hacer.

No soy en absoluto un "conspiranoico", pero creo que mi interpretación de los hechos es plausible. Cuando la política y el interés económico se mezclan no creo en las casualidades, creo en planificaciones, estrategia y táctica. Y en este caso todo eso lo veo con claridad.

Es mi opinión, ahora os toca a vosotros, a los que hayáis llegado hasta este punto del relato, extraer vuestras propias conclusiones.


Majadahonda, 19 de enero de 2015

jueves, 11 de diciembre de 2014

Amistad y Amor

¿Por qué duele más la ruptura en el amor que en la amistad?

La amistad y el amor son sentimientos semejantes y distintos al mismo tiempo.

Amistad implica amor y amor implica amistad. Pero amar es una sublimación del sentimiento que no puedes controlar, al menos hasta que se convierte en cariño auténtico.
En la amistad sí existe ese control.

Cuando cualquiera de esos sentimientos se rompen, el alma sufre y lo hace con la misma intensidad; si te has entregado en ambos.
La ruptura de cualquiera de ellos supone un fracaso.

Hay que tener en cuenta, también, la historia de las partes. Tanto en la amistad como en el amor, la entrega es asimétrica; siempre una de las partes lo hace más que la otra.

En la amistad como en el amor, no es posible la simetría, sencillamente porque se trata de dos individuos intrínsecamente distintos. Amistad y amor funcionan si hay complementaridad y respeto mutuo. En el amor, se añade otro componente que es la atracción física o sexual, aunque, en muchos casos, el resultado final de ese componente sexual termina no siendo igualmente satisfactorio para las dos partes.

Si duele más la ruptura en el amor, es porque, en las circunstancias habituales, amor implica proyectos de futuro, mientras que la amistad no necesariamente.

Así, la ruptura en el amor también significa que esos proyectos desaparecen, y el que se siente abandonado tiene que enfrentarse no solo al vacío que ha dejado la pareja, sino también a la incertidumbre del futuro. Creo que ésa es la diferencia fundamental. Lo demás es mala poesía.

Sin embargo, mi experiencia me ha enseñado que hay circunstancias en las que el amor no precisa de la existencia de un proyecto común de futuro, por ejemplo, si al menos una de las partes tiene una edad significativamente mayor que la otra, o está enferma. En los dos casos hablar de futuro es complicado. Pero, ¿implica eso que no puede surgir el amor?; yo creo que no.

Incluso, más allá de la ensoñación, puede resultar un amor más desinteresado y sincero que cualquier otro anterior.


Majadahonda, 12 de diciembre de 2014.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Mirando una fotografía



Soy un amante de la fotografía, de casi cualquier género de fotografía.
Me gusta la fotografía sociodocumental de Sebastião Salgado, me estremecen las magníficas fotografías tomadas por corresponsales de guerra que captan instantes inolvidables del sufrimiento al que la guerra lleva a la población civil. También me gusta el paisajismo, la fotografía de la naturaleza y la vida animal, la fotografía urbana y los retratos. Me gustan mucho los desnudos femeninos, porque para mí la estética del cuerpo desnudo de la mujer es algo sublime y lleno de posibilidades fotográficas.

Desde muy joven comencé mis pinitos como fotógrafo, montando un rudimentario laboratorio en el cuarto de baño de la casa de mis padres. Con el tiempo fui adquiriendo experiencia, acceso a un buen equipo fotográfico y mis fotos fueron ganando en calidad. Hace ya mucho tiempo que todo éso quedó atrás, pero mantengo mi gusto por la buena fotografía.

La fotografía, como otras formas de arte, es una mezcla de capacidades innatas del autor y técnica. El fotógrafo debe saber ver lo que otros no ven y captar el instante con el mejor encuadre y la luz adecuada. Después vendrá el trabajo de laboratorio que permite mejorar el original obtenido. Pero si el original no es bueno nada puede lograrse en el laboratorio.
Naturalmente hablo de fotografías no manipuladas mediante las modernas técnicas informáticas.

Lo que hoy quiero transmitir es mi forma de mirar una foto sencilla de un paisaje sencillo.

Míradla. Es una foto, en mi opinión,  bellísima. Técnicamente perfecta. Con un reparto de los espacios perfecto.

La imagen recoge el aire, el agua y la tierra. Los tres elementos en los que se desarrolla la vida.

Se aprecian las diferentes texturas. El equilibrio de los sobrios colores es perfecto.

La escalera que desciende hacia el mar, domina toda la parte inferior de la imagen, mientras que las rocas del acantilado, con su color oscuro a esa hora del día, contrasta con la clara arena de la pequeña cala. Las rocas, junto a los bordes de la escalera aportan volumen.

¿Pero qué destaca sobre todo? ¿A dónde se nos van las ojos?

A mí, en primer lugar, a la línea del horizonte. Perfectamente recta. Esa línea delimita con nitidez la parte superior de todo lo demás y se impone al conjunto.

¡Una simple línea recta!

En segundo lugar, la gran masa tornasolada de agua, aparentemente lisa gracias a la iluminación que proporciona un cielo levemente gris, y el momento, cercano a la puesta del sol.

El agua y la tierra se reparten las tres cuartas partes de la imagen aportando un equilibrio perfecto de espacios y tonos.

El resultado final para mí es una fotografía bella. Sencilla pero no simple. Una fotografía que invita al sosiego.

Agradezco a Jorge do Carmo su publicación en twitter.

Dedicado a mi querida amiga Luz.

Majadahonda, 14 de noviembre de 2014.

jueves, 6 de noviembre de 2014

La política española en la encrucijada

En este artículo pretendo aporta mi particular análisis de la situación política actual y de cómo puede evolucionar en el futuro inmediato. No pretendo abrir ningún debate, solo exponer mi opinión.

Cada generación tiene sus valores, pero hay un conjunto de valores morales y éticos, comunes a todas las culturas, que tienen un carácter canónico. El resto evolucionan de forma natural con el tiempo.

El modelo de estado que surgió de la transición de la dictadura franquista a una democracia formal está agotado. Esto es algo evidente. No funciona en el momento actual porque surgió en unas condiciones de excepcionalidad que hoy, afortunadamente, no existen.

No solo el paso del tiempo es causa de su falta de adecuación, también lo es el desgaste sufrido por la perversión introducida en su funcionamiento y en las instituciones básicas del estado por los partidos políticos tradicionales, esencialmente PSOE y PP, y también los sindicatos mayoritarios UGT y CC.OO., patronales e instituciones financieras así como la persistencia de la Iglesia Católica de mantener su presencia en la vida civil pública. Y más, el desistimiento de la ciudadanía a ejercer su papel de vigilancia de la 'cosa pública', limitándose a ejercer como "ciudano-votador" por comodidad, inercia, falta de educación ciudadana... También como fruto del clientelismo que abonan los partidos políticos y por la ausencia de mecanismos que facilitaran ésa función de vigilancia .
Recurriendo al dicho popular: «Entre todos la mataron y ella sola se murió».

Con el curso de los años la derecha -a nivel nacional- llegó agruparse primero en AP y luego en PP, pero no cambió; sigue manteniendo básicamente los principios fundamentales de la derecha española tradicional, convencida que posee el derecho natural a gobernar este país. Pienso que tal vez de existir un partido de extrema-derecha, con todo lo que supone, hubiera supuesto una oportunidad para que en España hubiera un partido conservador homologable con los del resto de Europa.

Por su parte, los partidos de izquierda han ido desnaturalizando su discurso cada vez más, llegando al riesgo de su desaparición. Este un hecho que afecta a toda la izquierda europea y cuya raíz, en opinión mía, descansa en la creencia de que los nuevos tiempos llevaban a la desaparición de la lucha de clases como factor dialéctico de tensión social, gracias a la existencia de una próspera y amplia clase media. La globalización mundial, basada -perversamente- en los mercados industriales y financieros de las grandes corporaciones, junto con la actual crisis económica, se han encargado de quitarles la razón. El aumento de la desigualdad social en el mundo demuestra que la diferencia entre clases persiste y que la igualdad de oportunidades es una quimera en muchos países; entre ellos el nuestro.

El resultado en España es un país en el que la corrupción domina la escena pública, las instituciones carecen de credibilidad, la desconfianza en los partidos políticos tradicionales es absoluta, y por tanto en su capacidad de resolver los problemas. A ésto se suma la desigualdad social, el paro en general y el juvenil en particular, la pérdida de servicios públicos, la desconfianza en la independencia judicial, el índice de pobreza infantil, la falta de perspectiva de futuro  etc., etc., etc.

En resumen, el fracaso de un sistema.

¿Cuáles son las perspectivas de futuro inmediato?
Esperar que los que han generado el problema sean capaces de solucionarlo es ingenuo. Luego solo queda:
1) La posibilidad de que la solución venga desde fuera del sistema.
2) Que se produzca un cambio, una catarsis en el seno de las fuerzas políticas que desemboque en una refundación total de las mismas, sin la participación de sus actuales dirigentes y sin envolver todo ello en el "gatopardismo" del «Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie».
3) O ambas cosas a la vez.
Para mí ésta no sería la solución óptima pero sí la mejor. Aunque no la veo probable en el corto plazo.

Tras las elecciones europeas de mayo el mapa político español ha cambiado por la brillante aparición de Podemos, que ha trastocado los planes de todos los partidos tradicionales, incluidos los nacionalistas.
Su discurso, su capacidad de comunicación y la imagen de su líder, ha penetrado con fuerza y rapidez en los ciudadanos que están profundamente descontentos con el devenir de los partidos y su respuesta a la crisis del sistema, a su incapacidad para impedir el desastre político, económico y social de este país. Ésos ciudadanos que confían en Podemos abarcan todas las edades y simpatías políticas, haciendo de Podemos una opción transversal potencialmente capaz de arrancar votos al resto los partidos políticos y convertirse en una de las primeras, sino la primera, opción de voto para los españoles.

No es posible aventurar, y mucho menos pronosticar lo que sucederá tras las elecciones generales, Podemos ha decidido no presentarse a los comicios municipales aunque parece que si lo hará a las autonómicas. Haré un intento basándome en datos recientes: las encuestas de Metroscopia y CIS, ambas prácticamente coinciden en sus resultados.

Ayer el CIS publicó los resultados de una encuesta sobre intención de voto. En estimación directa de voto los resultados son: Podemos en primer lugar con 17,6% seguido por PSOE con 14,3% y PP con 11,7%. En estimación de voto sobre votos válidos los resultados son: PP con 27,5% PSOE con 23,9% y Podemos con 22,5%. Las únicas conclusiones que podemos hacer son:
1.- El bipartidismo pierde mucha fuerza pero no desaparece totalmente.
2.- Podemos se convierte en la tercera formación política con opciones de gobierno.
3.- Estos tres partidos dominan la escena política, pero es pronto para vaticinar cuál será el orden en el que se colocarán tras las elecciones generales. Los resultados de las autonómicas aclararán las perspectivas.
4.- Cualquiera que sea el resultado de las generales lo más probable es que ninguno pueda gobernar sin recurrir a coaliciones de gobierno con otras formaciones.

El escenario más probable tras las elecciones generales de 2015 es el de un Congreso más fragmentado, con Podemos como representante de una opción radical -no antisistema- que de momento se nutre esencialmente de votantes de IU, PSOE, UPyD y en menor medida del PP (5,3%), descontentos del sistema tradicional de partidos. El PSOE detiene su caída pero no remonta con fuerza. El PP parece mantener una fidelidad de voto suficiente para que su descalabro no sea mayor. IU es la fuerza que más pierde (41%) en su expectativa de voto. UPyD también pierde votos pero en menor proporción,

Los probables resultados electorales obligarán a la formación de coaliciones postelectorales de gobierno, no a pactos puntuales, y aquí se abre una incógnita que solo los resultados definitivos de las elecciones permitirán afrontar.

De mantenerse básicamente este dibujo electoral, será muy difícil lograr un consenso suficientemente amplio para abordar una reforma a fondo de la Constitución y mucho más emprender un proceso constituyente. Sin embargo, es tal el clamor de cambio político e institucional, que el nuevo Congreso tendrá que enfrentarse a modificaciones profundas en algunos aspectos concretos, en los que se podrían alcanzar acuerdos mayoritarios. Me refiero a ley de transparencia, a , una reforma fiscal auténtica que contemple medidas antifraude y una fiscalidad más progresiva, blindar la sanidad y educación públicas así como la ley de dependencia, derogación de leyes aprobadas en la actual legislatura. Denuncia de los acuerdos con la Santa Sede y mayor presencia de la aconfesionalidad que reconoce la vigente Constitución.
En el aspecto económico la derogación de la reforma introducida en el artículo 135 de la CE, reestructuración de la deuda pública, una nueva ley laboral, reforma de la ley hipotecaria, establecimiento de la prohibición de ejecución de desahucios y cortes energéticos en período invernal, reducción drástica del riesgo de pobreza infantil, control de las empresas de producción y comercialización de electricidad, gas y derivados del petróleo, formación de un mix energético con presencia mayoritaria de la producción de energía renovable.
Formulación de un modelo productivo que no genere burbujas económicas e independiente de la estacional, cuyo objetivo sea la reindustrialización del país con base en empresas con capacidad de aportar, mediante la I+D+i, mayor valor añadido, posibilidades de exportación y no contaminantes.
Un modelo de explotación agropecuario basado en la industrialización alimentaria cercana al productor. Protección, no subvenciones, de los precios en origen y persecución de las malas prácticas de intermediarios. Recordemos que nuestro modelo se basa en una economía social de mercado, según recoge la Constitución, y no en una economía de libre mercado.
En fin, estas son algunas de las iniciativas que, en mi opinión, debería abordar la próxima legislatura.

Si se producen los pactos de gobierno que creo indispensables para la gobernación del país, a la vista de los probables resultados electorales, la responsabilidad va a recaer en el PSOE que soportará grandes presiones para formar coalición con el PP. Desde mi punto de vista no lo aceptarían sus votantes y supondría un suicidio político para ésa formación.
Por otro lado considero improbable una coalición con Podemos.

Si no se forman coaliciones, se abren dos escenarios: a) la posibilidad de una nueva convocatoria electoral. b) llegar a una legislatura perdida.
Prefiero no pensar en esa posibilidad.

En resumen, ya ha comenzado un largo periodo electoral que puede abarcar todo 2015, salvo que el Sr. Rajoy nos sorprenda con un adelanto electoral que reuna las municipales y autonómicas con las generales. Es una posibilidad no descartable pero que considero con baja probabilidad de cuajar por dos razones; la primera por la previsibilidad del Sr. Rajoy, que ha manifestado en muchas ocasiones su propósito de agotar la legislatura. La segunda porque lo fía todo a que el tiempo hará que la mejora económica -la que solo ve él y sus ministros- se haga más perceptible para los ciudadanos. Aunque ante el parón que afecta a Francia, Italia y Alemania ya ha obligado a revisar a la baja la perspectiva de crecimiento.

En cualquier caso, los ciudadanos no deberíamos dejarnos llevar por la "seguridad" de lo ya conocido a la hora de decidir nuestro voto, al contrario, debemos hacer un balance de cómo el gobierno actual nos ha tratado durante estos años, qué ha mejorado y qué ha empeorado no solo en nuestra situación personal sino en el conjunto de la sociedad española. Si estamos satisfechos de la labor desarrollada por los ministros nombrados por el Sr. Rajoy o no. Si hemos ganado o perdido en nuestras libertades...

No debemos dejarnos llevar por la iniquidad del miedo e incertidumbre sembrados en torno a Podemos precisamente por los que van a ser sus competidores en las urnas. No estaremos más seguros gobernados por los que son responsables de la situación actual. El miedo lleva "al silencio de los corderos cuando son llevados al sacrificio".

Si confiamos en que alcanzaremos  una democracia real y moderna para este país, ella y nuestra memoria serán las que nos protejan de volver al camino que nos ha traído a la situación actual.


Majadahonda, 6 de noviembre de 2014

viernes, 31 de octubre de 2014

El Sr. Rajoy frente a la 'tangentopoli' española

Empieza la semana con otra de «ésas cosas que están pasando y no nos gustaría que pasaran».

Hace un tiempo me despierto cada día preguntándome ¿Qué nuevo caso de corrupción conoceremos hoy?
Me siento muy cansado.

Es tal el montón de mierda que soporta el PP, que el pasado domingo, en un esfuerzo innoble por que no se caiga el edificio bajo su peso, el Sr. Rajoy la ha extendido sobre todos los españoles.

¡Cuánto habremos de aguantar los ciudadanos para que el país se revele contra los que nos roban la dignidad!

Hubo unos años en los que la Audiencia Nacional estaba saturada por los casos de ETA, del contrabando de tabaco y narcotráfico gallegos... Hoy, la Audiencia Nacional está colapsada por la corrupción política y empresarial. Tenemos un problema institucional muy grave del que el PP no quiere saber nada por ser el más implicado, aunque no el único. Vivimos en la misma situación que la Italia de la 'tangentopolis' en los años 90.

Recordemos sus consecuencias.
En 1992 tuvo lugar un proceso  judicial en Italia llevado a cabo por el fiscal Antonio Di Pietro. El proceso -conocido como 'Manos Limpias'- descubrió una extensa red de corrupción que implicaba a los principales partidos políticos del momento y a diversos grupos empresariales e industriales. El proceso causó gran conmoción en la opinión pública, conociéndose como la 'tangentopoli' (tangente es soborno en italiano).

Este proceso se desarrolló en un contexto muy delicado de la política italiana, con una figura destacada que fue Bettino Craxi, líder del PSI y presidente del gobierno. Todo esto desembocó el 30 de abril de 1993 con gente que le tiraba monedas y billetes.

La justicia le condenó a 27 años de prisión. Para evitarlo, Craxi abandonó su puesto de secretario nacional del PSI el 11 de febrero del año 1993 y se fue a Túnez en 1994, hasta su muerte en 2000.

Todo ello se desarrollaba en un contexto político de corrupción, extorsión y financiación ilegal de los partidos políticos. En el que estaban involucrados ministros, diputados, senadores, empresarios, e incluso los ex presidentes del Consejo de Ministros.

La mafia estaba muy relacionada con los poderes políticos y formaba parte del grupo de empresas relacionadas con los corruptos.

El juez Giovanni Falcone (especialista antimafia) fue asesinado el 23 de mayo de 1992 (realizado por la mafia para enfrentarse a la persecución). El 19 de julio ocurrió otro asesino de un magistrado antimafia, Paolo Borsellino. Ambos eran figuras mundialmente reconocidas por su lucha contra el crimen organizado. Su muerte supuso una gran conmoción en Italia y en muchos otros países.

El proceso 'Manos Limpias' acabó, en lo referente a sus repercusiones políticas, con la desaparición de los partidos políticos tradicionales: Democracia Cristiana (DC), el Partido Socialista Italiano (PSI), el Partido Socialista Democrático Italiano (PSDI), el Partido Liberal Italiano (PLI), y con los herederos del disuelto  Partido Comunista: Partido Democrático de Izquierda (PDS) y el Partido de la Refundación Comunista (PCR) perdiendo un gran número de votantes.

El 30 de abril de 1993 fue un día simbólico de la crisis de la corrupción, con el final de la Primera República de Italia, establecida tras la segunda guerra mundial.

Al mismo tiempo que los partidos tradicionales perdían fuerza o desaparecían, surgieron partidos de como la xenófoba y ultranacionalista Liga Norte, partido de derechas, y la populista Forza Italia, fundada por el magnate de los medios de comunicación italianos Silvio Berlusconi, lo que supuso su entrada en la política. A finales de marzo de 1994, Silvio Berlusconi ganó las elecciones.
Lo que ocurrió a continuación lo conocemos, los periodos de gobiernos arbitrarios presididos por Berlusconi llenaron años de la política italiana, llevándola a un nivel de degradación similar al que alcanzó con los partidos tradicionales años antes.

Volvemos a España, que hoy presenta un panorama similar de corrupción a los tiempos de la 'tangentopolis'. Un panorama en el que los efectos de la crisis económica y social y la corrupción política y empresarial lo llenan todo. Mientras que un presidente de gobierno y su partido -implicado profundamente en la corrupción- se niegan a reconocer la realidad y se encuentran paralizados por ella.

No son solo los casos de corrupción que le atañen los causantes de esta situación. En el PP hay tensiones, y más cuando estamos muy cerca de un largo año de elecciones. En el PP, un partido de muy escasa democracia interna, de estructura presidencialista y absolutista, todos miran al Sr. Rajoy esperando ver qué hace, qué dispone. Pero el Sr. Rajoy no hace nada.

Es la inacción del Sr. Rajoy y su cobardía política la que frena la toma de decisiones. Desde el comienzo de la legislatura fijó su atención en la economía, mejor dicho, en lo que al respecto le ordenaran desde la Comisión Europea -leáse la Sra. Merkel- y el FMI, y se olvidó de la política -dando por supuesto que en algún momento supiera lo que significa política-.
Ya he escrito en otro artículo que él no es un político, sino un mal gestor y un pésimo comunicador, ésto último tal vez fruto de su cobardía política.

¡Un presidente de gobierno que huye de los medios de comunicación saliendo por la puerta trasera del Congreso! ¡Que en tres años de mandato apenas ha comparecido ante la opinión pública! ¿Qué cabe esperar de un hombre así?

Se da por supuesto que cuando un país tiene que transitar por momentos muy duros y difíciles, su líder, el que tiene la responsabilidad de gobierno, debe aparecer ante sus ciudadanos con frecuencia para que sepan que hay alguien con un objetivo claro y una actitud decidida y fuerte que trabaja por lograr su bienestar, transmitiendo un mensaje de seguridad y esperanza. Esta premisa de una buena gestión política la desconoce o pasa de ella el Sr. Rajoy.

El partido de gobierno, el PP no puede sostener su posicionamiento. La ciudadanía está harta y no soporta mucho más. El PP ha tocado su nivel más bajo de credibilidad; su debilidad se manifiesta en las encuestas que recogen la intención de voto y la valoración que los ciudadanos otorgan a los dirigentes políticos.

El Sr. Rajoy carece de la 'auctoritas', la legitimidad ética y moral que otorga el conjunto de la ciudadanía.

Sr. Rajoy, no puede seguir gobernando en éstas condiciones. Si alguna vez ha tenido «honorabilidad» y le queda algo de ella, ejerza su poder exclusivo de disolver las Cortes y convoque elecciones generales ya.

Retrasar ésa decisión sería su mayor error.


Majadahonda, 31 de octubre de 2014

miércoles, 22 de octubre de 2014

Los bancos, esas instituciones imprescindibles



Mensaje SMS de Bankia


Hoy he recibido de Bankia el siguiente mensaje por SMS:

«Bankia 02/09: cargo MAJADAHONDA-2 BLQS, 358,47 eur Aplace en 6 cuotas de 63,35 eur (TAE 22,42% imp total 379,89 eur) enviando RECIBO. Oferta valida 5 dias».

Esta entidad bancaria, rescatada con el dinero de todos los españoles, aplica un tipo de interés del 22,42% TAE a un crédito de apenas 400 € a un plazo de 6 meses.

Afortunadamente yo no lo necesito, pero pienso que cuando lo ofrece es señal de que hay mercado para este producto.

Pienso por ello, en las personas que tengan que recurrir a este tipo de créditos y que están sometidas a la usura de esta entidad, y siento rabia y me cabreo.

Un banco público debería tener prohibidas este tipo de prácticas, pero es evidente que el gobierno del Sr. Rajoy no se las va a imponer.

Por otra parte, si Bankia utiliza éstos productos del modo que lo hace, es seguro que también otros bancos lo llevan acabo.

Si la usura bancaria llega a estos extremos en los créditos al consumo, no es extraño que no conceda créditos para proyectos productivos. Desconozco los tipos de interés que se aplican en ésos casos, pero es evidente que no puede imponer ésos tipos de interés, por ello recurre a la exigencia de avales que muchos solicitantes no poseen.

Si además tenemos en cuenta que el tipo de interés interbancario que mantiene el BCE es del 0,15% y del -0,01% para los depósitos que los bancos hacen en él, llegamos a la conclusión de que los gestores de los bancos españoles, esas ”benéficas" -¿o debería decir beneficiadas?-  instituciones, imprescindibles para el flujo del dinero, y  por tanto, para el desarrollo de la economía de un país, o están locos o no se creen el mensaje que el Sr. Rajoy transmite a cerca de que «él no ve "brotes verdes" sino "el crecimiento de fuertes raíces" en la economía española».

Y si no se lo creen los bancos ¿vamos a creerlo los ciudadanos? Sería el colmo de la estupidez.

Al final va a resultar que el Sr. Rajoy es otro "optimista antropológico". ¿O debería decir "patológico"?


Majadahonda, 2 de septiembre de 2014.

La Historia se repite: "Regeneración Democrática"


«Regeneración. ¿Cuántas veces a lo largo de nuestra Historia se habrá invocado esta palabra? Tantas como fracasos para llevarla acabo».





Hoy nos convocan a los españoles a participar en la "Regeneración Democrática" del país, conscientes de que aquellos que lo hacen son los mismos que han provocado la degeneración de la calidad democrática del país. ¿Los seguiremos?

La expresión empezó a utilizarse en los entornos políticos y los medios de comunicación desde finales de 2010. La transición emprendida en 1976 había agotado sus posibilidades y era precisa una reforma a fondo del estado que sirviera para afrontar los retos político-sociales que España tiene en los comienzos del siglo XXI.
Que las estructuras institucionales de este país se han quedado obsoletas para sostener el edificio de la Democracia española es algo evidente.
Que además de su obsolescencia adolecen del uso partidista que han hecho de ellas las dos fuerzas políticas que, a parte de UCD, han tenido responsabilidades de gobierno -PSOE y PP-, también es evidente. 
Que es urgente una refundación del Estado, sea por la vía de una nueva Constitución, o de una reforma a fondo de la actual, también es evidente.

Pero esta situación no ha surgido de la noche a la mañana. Era cosa sabida que una mayoría significativa de los españoles manifestaban su malestar por la decadencia de la calidad democrática en España. En 1994, con el último gobierno de Felipe González y con el país inmerso en una grave crisis económica -el paro en tasas del 24%-, el CIS publicó una encuesta en la que el 53,9% de los españoles se manifestaban "sentirse poco o nada satisfechos con la forma en que funciona la democracia en España". A finales de noviembre de 1993, había en España 3.545.950 parados, una caída inusitada de los beneficios y de la inversión de las empresas, un volumen de deuda pública cercano a los 30 billones de pesetas, un 68% del PIB, y un déficit del conjunto de las Administraciones Públicas superior al 7% del Producto Interior Bruto (PIB).

Hacia finales del 2012 una encuesta del CIS indicaba que por primera vez más de dos tercios de los ciudadanos (el 67,5%) volvían a "sentirse poco o nada satisfechos con la forma en que funciona la democracia en España".

¡Dos tercios de los españoles estaban insatisfechos del funcionamiento de la Democracia española!  

Las dos encuestas tienen elementos comunes. Ambas fueron realizadas en momentos de crisis económica y con el partido de gobierno afectado por casos de corrupción. Sin embargo en la primera de las dos situaciones España dejó atrás la recesión en 1994 con un crecimiento del 2,4% del PIB ése año, que continuaría con una cifra del 2,8% en 1995. En estos dos años se crearon 400.000 puestos de trabajo y el desempleo bajó hasta el 22%.

Hoy, las previsión de crecimiento son del 1,6% para este año y del 1,8% para el próximo y la tasa de desempleo puede ser del 25% al final de año, con una tasa de cobertura del 60%. En casi dos millones de familias ninguno de sus miembros tiene trabajo. Muchos hogares tratan de sobrevivir con una renta de reinserción de 426 € mensuales. Mientras tanto prosiguen los desahucios y los sueldos de los altos directivos de empresas suben descaradamente. 

Además la precariedad laboral es muy alta y los empleos temporales o por obra son los que predominan con mucha diferencia, con el consiguiente perjuicio para las arcas de la Seguridad Social. Hoy día tener trabajo no significa no ser pobre ni tampoco asegura una jubilación digna. 

Por si no fuera poco, al terminar este año la deuda pública alcanzará, quizá lo supere, el 99% del PIB, lo que augura unas décadas de pago de intereses y del principal que se detraerá de otros gastos e inversiones públicas. Todo esto se va a traducir en largos años de estancamiento de nuestra economía y desarrollo de nuestro país. 

Por otra parte, los casos de corrupción pública conocidos en el periodo 1990-1996 -aunque importantes por su naturaleza y personas implicadas-,  eran menores en número y montante económico al actual. Tampoco el partido gobernante estaba tan implicado ni afectaban a la familia real. Asimismo ni la desigualdad social ni el riesgo de pobreza son comparables.

Tampoco el grado de desafección política. Hasta 1996 solo UCD y PSOE habían gobernado, el último durante 14 años consecutivos. Para al menos una parte de los españoles quedaba la esperanza de que un gobierno del PP -refundación de AP- con un vigoroso y enérgico José María Aznar pusiera el país en orden.

No voy a repetir lo que todos conocemos de las dos legislaturas en las que por primera vez, tras la Constitución de 1978, el gobierno de España estuvo en las manos de un partido cuya ideología es una combinación de Conservadurismo, Democracia Cristiana, Liberalismo económico, Monarquismo, Nacionalismo español y una parte de  Extrema derecha; sin olvidar su declarada confesionalidad católica.

A las dos legislaturas del PP le siguió  un periodo, también de dos legislaturas, de gobierno del PSOE, con el Sr. Zapatero como presidente, hoy entramos en el último año de una nueva legislatura con el gobierno del PP al mando del Sr. Mariano Rajoy.

Otra vez desisto, por economía de esfuerzos y mi propia salud mental, a hacer un balance de los resultados del gobierno en los últimos tres años. 

El caso es que en su primer discurso del Estado de la Nación, en febrero de 2013 sucedió lo siguiente, tal como lo narró la periodista Yolanda González [InfoLibre 04/07/2014]
«En plena ebullición del 'caso Bárcenas', el Gobierno anunció un paquete de medidas contra la corrupción, dentro de un proyecto más amplio de medidas que denominó de "Regeneración Democrática". Desde entonces son diez las ocasiones en las que el Sr. Rajoy se ha referido a dicho paquete de medidas como encaminadas a acercar la política a los ciudadanos y a velar por el buen funcionamiento de las instituciones. En nueve de estas diez ocasiones, las iniciativas anunciadas han sido siempre las mismas. Fue en la décima cuando incorporó el tema de los aforados y el de la posibilidad de cambiar la forma de elegir a los responsables municipales». 

«A día de hoy, ninguna de estas medidas es una realidad. Están depositadas, ya en forma de varios proyectos de ley, en el registro del Congreso de los Diputados. Y tienen ampliado su plazo de enmiendas hasta el 2 de septiembre de 2014. El Gobierno, y el Grupo Parlamentario Popular, decidieron el pasado marzo dar un parón a la tramitación parlamentaria a fin de lograr que el resto de formaciones políticas se sumaran a las medidas. Una cuestión que, a día de hoy se antoja complicada. La opinión en el resto de partidos es casi unánime: creen que se les pide que firmen un cheque en blanco cuando los textos están ya en la cámara baja y que no se les ha tenido en cuenta en el resto del proceso».

La situación es muy preocupante y de difícil solución, pues una transformación del Estado como la que necesita España requiere un acuerdo entre las fuerzas políticas que no se percibe en el corto plazo. Y el problema se hace cada vez más acuciante. 

Lo que suscita mi interés, y es lo que me mueve a escribir este artículo, es analizar: 1) el porqué los partidos políticos, en particular PSOE y PP, no han abordado antes ésta situación, habiendo elementos de juicio objetivos para ello. 2) a continuación establecer cuáles han sido las causas objetivas para su puesta en marcha. 3) finalmente valorar porqué es un partido como el PP el que se pone al frente de tan importante transformación y si es el adecuado para liderarla e incluso llevarla a cabo. 

1) Respecto de la primera cuestión; el PP ganó las elecciones de 1996 con una mayoría relativa que le permitió formar gobierno, pero le obligó a pactos con los partidos nacionalistas. Es decir, no pudo llevar a cabo plenamente su propuesta electoral; no pudo poner en marcha su ideario. Por otra parte, el PSOE, aunque no salió muy mal parado de las elecciones -141 diputados frente a 156 que consiguió el Partido Popular-, muy pronto entró en una dinámica de inestabilidad como consecuencia de pasar a la oposición tras 14 años consecutivos gobernando y de la dimisión de Felipe González, su Secretario General desde 1974 a1997, salvo un corto periodo de cuatro meses en 1979.

En el año 2000 los resultados electorales arrojaron una victoria por mayoría absoluta del PP en las dos cámaras -con 183 escaños en el Congreso-, mientras que el PSOE solo obtuvo 125. La participación disminuyó un 11,2% respecto a 1996.

Los datos macroeconómicos de 1999 y 2000 arrojaron aumentos del PIB del 4,7% y 5% respectivamente en términos de tasa interanual. El desempleo en 1999 estaba entorno al 16% de la población activa y al final de la última legislatura del Sr. Aznar rondaba el 9%. Este parámetro alcanzó un mínimo histórico los años 2006 y 2007, ya con el Sr. Zapatero como presidente del gobierno, en los que se situó en el 7%. Esta evolución corresponde a los años de expansión de la burbuja inmobiliaria -cuyo comienzo podemos situar en el periodo 1985-1990- personas que se ve propiciada por la decisión del gobierno del Sr. Aznar de liberalizar el suelo para ese fin -Ley 6/1998, conocida como “Ley de Liberalización del Suelo“-, y la cortedad de vista del gobierno del Sr. Zapatero que no supo o no quiso ver que ésa forma productiva terminarían por explotar, como así fue finalmente.

En definitiva fueron años de fuerte expansión económica y derroche sin cuento, tanto por las administraciones públicas como por los particulares. Y si la economía crece y una gran parte de los ciudadanos participan en los beneficios, los problemas políticos pasan a un segundo plano; aunque no para todos. 

En ésas idílicas condiciones ¿qué político pondría sobre la mesa el debate sobre la necesidad de una regeneración democrática del país? ¿Ninguno?

Mi respuesta es que uno que tuviera sentido de Estado y no contara con una oposición cerril, demagógica y de corto alcance, como la que hizo el PP en las dos legislaturas del Sr. Zapatero. Con ello no quiero decir que el expresidente socialista tuviera el marchamo de gran estadista preciso para la tarea, lo que hago es dar testimonio de que en todas las ocasiones en las que el PP ha estado en la oposición, nunca, repito, nunca se ha mostrado a la altura de la grandeza política que es exigible al primer gran partido de la oposición. De hecho el PP ha demostrado que solo es capaz de gobernar con mayoría absoluta. No sabe o no quiere pactar con otros sino es imponiendo radicalmente sus ideas.

2) La segunda cuestión: Las causas.

Como ya he dicho, la causa inmediata fue la situación provocada por la salida a la luz del "Caso de los papeles de Bárcenas" -y seguramente la multitud de casos de corrupción que afectaban al PP- lo que llevó al Sr. Rajoy a comunicar al Parlamento su decisión de abordar una Regeneración Democrática en febrero de 2013. Pero nada real surgió tras la propuesta como ya hemos visto. 

Ante el evolución  del caso Gürtel y la aparición en la escena del extesorero y exsenador del PP, Sr. Bárcenas, que aporta datos del cobro de dinero "negro" por los máximos responsables del PP y de la existencia de una doble contabilidad en la sede principal de ese partido, fruto de donaciones no declaradas, por parte de diversas empresas, fundamentalmente grandes constructoras, a cambio de concesiones de obras -lo que de probarse constituiría un delito de financiación ilícita del partido, amén de otros de prevaricació, tráfico de influencias, etc.-, el Sr. Rajoy en lugar de afrontar cara a cara el problema, propone su programa de "Regeneración Democrática" que impida la corrupción y aumente la transparencia de las instituciones públicas. Pero no va más allá. No habla de reformar la Constitución, ni el modelo territorial del Estado, ni mucho menos la forma de estado.

Aparentemente de todo ello se va a encargar el PP. Si consigue apoyos bien, y si no, lo hará en solitario.
¡Qué cortedad de miras!
¡Qué forma de entender y practicar la Democracia!


Después de la propuesta del Sr. Rajoy, la situación de crisis institucional en España no ha hecho sino agravarse cada vez más.

Así, a finales de 2013 los partidos catalanes que apoyan la convocatoria de una consulta al pueblo catalán sobre la independencia de España, anunciaron, sin que nadie lo viera venir, la fecha de la consulta y las preguntas que se iban a realizar a los ciudadanos catalanes. Fue una gran sorpresa.

El llamado por los medios de comunicación y algunos políticos  "desafío soberanista catalán", es sin duda alguna el mayor problema que tiene el Estado en estos momentos, por encima de la crisis económica e institucional. 

Que se sepa, no hay un diálogo constructivo entre las partes. Ambas se enrocan en sus posiciones. El gobierno del Sr. Rajoy lo hace negando la legalidad del proyecto, y las fuerzas políticas catalanas en el derecho de Catalunya a decidir su futuro y su estatus político en una Europa federal.

El día 11 de septiembre se celebró la Diada de Catalunya. En esta ocasión, por tercer año consecutivo, más de  un millón y medio de catalanes salieron a la calle en manifestación reclamando su derecho a decidir.

Está claro que no se ha querido hacer uso de la política, por ambas partes para tratar de buscar una solución al problema. El llamado en otros tiempos "problema catalán" tiene hondas raíces en la Historia de España y los políticos nunca han sido capaces de darle una solución que no pasara por el empleo de la fuerza. El próximo 9 de noviembre es una fecha clave en el devenir inmediato de la nación española. Personalmente tengo la impresión de que una gran parte de la ciudadanía no tiene plena conciencia de ello.

Otros varios acontecimientos, muchos de los cuales han tenido lugar en este año, se suman a la serie de hechos que agravan la situación del país y ponen en evidencia el sistema en el que se ha basado la vida política y social de este país, reflejando la pérdida de valores y la incapacidad o inactividad del Estado para hacerlos frente, cuando no su connivencia e implicación en algunos de ellos. 
En este año 2014, tienen lugar, hasta la fecha, los siguientes hechos relevantes, que unidos a los ya mencionados, son los responsables de que se intensifiquen los movimientos hacia la imprescindible Regeneración Democrática del Estado. 

1,- En enero el juez instructor cierra la fase de instrucción del "Caso Nóos", entre los imputados se encuentra Cristina de Borbón y Grecia, Infanta de España, hija del Rey de España Juan Carlos I, imputada por blanqueo y delito fiscal en enero de 2014. 

2.- El 25 de mayo tienen lugar las elecciones para el Parlamento Europeo, y de repente todo cambia en el panorama político. PP y PSOE no obtienen los resultados que esperaban. Sumados no alcanzan el 50% de los votos. Surge una nueva formación política, Podemos, que en tan solo cuatro meses y con la financiación de sus seguidores se transforma en la cuarta  fuerza política -por detrás de Izquierda Plural y por delante de UPyD-, al lograr  algo más de un millón doscientos mil votos. PP y PSOE han perdido cada uno alrededor de dos millones de votos. La abstención fue del 56%. Se estima que los votos obtenidos por Podemos proceden de PSOE, Izquierda Plural y de ciudadanos indignados por la situación político-social. 

3.- Pocos días después, el 8 de junio junio se produce, por sorpresa, la noticia de la abdicación de D. Juan Carlos I. El Príncipe Felipe accede al trono el día 19 con el nombre de D. Felipe VI. Por la vía rápida y de forma que el propio Presidente del Congreso, Sr. Posadas -del PP-, calificó como "chapuza" se blinda judicialmente a D. Juan Carlos mediante un aforamiento "ad nominen".

4.- El PSOE, que ha experimentado un duro golpe en las elecciones y que viene soportando un debate interno sobre su futuro, afronta la renovación en la Secretaría General del partido, que culmina el 26 de julio  con un Congreso Extraordinario en el que se elige a D. Pedro Sánchez Castejón como nuevo Secretario General. La elección tiene lugar tras la celebración de unas elecciones primarias con la participación de todos sus militantes en las que el peso y maniobras del aparato del partido se hace notar. No obstante, se debe destacar que es el primer caso de una elección por este procedimiento en la historia de los partidos políticos españoles. 

5.- Caída de un mito catalán: El 25 de julio se produce el comunicado del Sr. Jordi Pujol en el que pide perdón por la evasión fiscal de varios millones de euros durante 34 años. Sus hijos y esposa ya estaban siendo objeto de investigación por casos semejantes. Parece haber pruebas de corrupción pública en este proceso, así como probable financiación ilegal de Convergencia de Catalunya, el partido político fundado por el Sr. Pujol. 

6.- El President Mas continúa con su hoja de ruta hacia la consulta por la independencia de Catalunya del Estado español.

7.- La irrupción de Podemos altera el espectro político español e induce a otras formaciones ciudadanas, que se constituyen en partidos políticos, a prepararse para las elecciones locales y generales que se celebrarán en 2015.
Con respecto a la sorpresa y temor con la que los partidos políticos y parte de la sociedad han recibido a Podemos -a la que están siguiendo contínuos ataques y descalificaciones-, creo oportuno traer aquí lo dicho por el Sr. Thomas Bernd Stehling, director para España y Portugal de la Fundación Konrad Adenauer, al afirmar que «la verdadera sorpresa no es el éxito de Podemos, sino el hecho de que haya sido necesario tanto tiempo para que un partido alternativo haya aprovechado la desilusión y la frustración con el fracaso de los dos grandes partidos tradicionales a la hora de dar respuestas a los problemas de una generación perdida».

La posición de Podemos en el espectro político ha sido expresada por diferentes políticos y medios de prensa, nacional e internacional, de diferentes formas, desde un "populismo Chavista" a un partido de «izquierda» con una base política de extrema izquierda similar a la de Syriza en Grecia.

Personalmente me siento más cerca de la opinión del ensayista y escritor Jordi Gracia García, expresada en el diario El País; en palabras suyas, afirma que: «[Podemos] ha contrastado "demandas maximalistas (de muy fantasioso cumplimiento)" con "exigencias compartidas ampliamente por la ciudadanía [como] la restitución del decoro ético y social del Estado a través de un paquete de reformas legislativas, constitucionales, que reprima los desmanes y omisiones de partidos e instituciones y fuerce un cambio en el funcionamiento ordinario del poder político" y ha achacado su éxito al "descrédito que la izquierda política ha conquistado entre una clase media que no ha quemado un contenedor en su vida, que no tiene edad para saltar vallas, que no lleva sudaderas con capucha pero que cada vez se siente más impotente y más cargada de razones"».

Estas son para mí las causas que han llevado a requerir con urgencia la necesidad de una Regeneración Democrática del Estado, y hacer que ésa sea la expresión de moda en todos los ámbitos políticos, sociales y medios de comunicación.


3) Entramos en la tercera de las cuestiones planteadas: La posibilidad de que el PP lidere el proceso regeneracionista.

Ha sido el PP el partido que se ha puesto al frente del movimiento regenerador, aunque otras fuerzas políticas como UPyD, y diversas organizaciones, politólogos y, a título personal, algunos políticos, ya habían alzado la voz sobre la necesidad de abrir el debate sobre la necesidad de renovación de los modos políticos y de algunas instituciones del Estado. 

El momento y forma en que lo hace el PP, y más aún el devenir de la propuesta en los 19 meses transcurridos desde su formulación, me llevan a pensar que se trató más de una medida de distracción para alejar sus problemas de corrupción del centro de atención pública, que de un propósito verdadero.

En una publicación del PP titulada "Regeneración Democrática" se establecen los siguientes pilares de la misma, según su criterio. 
1.- Transparencia.
2.- Ley del alto cargo.
3.- Control económico financiero de los partidos políticos.
4.- Medidas penales y procesales de lucha contra la corrupción.

En principio, no tengo nada que objetar a estos principios básicos. Ahora bien, otras fuerzas políticas pueden discrepar y deben participar en el debate. Pero no ha sido así. El gobierno ha presentado en el Congreso una serie de propuestas que no han llegado a debatirse. ¿Por qué? Porque el resto de partidos creen que lo que quiere el PP es un cheque en blanco para hacer sus propias reformas, gracias a su mayoría absoluta y el apoyo de algunos partidos marginales.

Esta soledad del PP es fruto de la política de rodillo y el recurso exagerado al uso de la figura del Real Decreto Ley, que ha aplicado el PP en las legislaturas en las que ha contado con la mayoría absoluta en el Congreso y el Senado. Como ya he dicho el PP es un partido cuyos dirigentes son poco o nada dados a pactar. Tanto en la oposición como en el gobierno. Lo que en esencia es anti-política. 

Un proyecto serio de Regeneración Democrática no puede llevarlo acabo un único partido en un sistema político de Democracia Participativa Pluripartidista. Aunque en la práctica España se rige desde las elecciones de 2011 por un sistema de Partido Único Dominante. 

Además las condiciones políticas han cambiado tras las elecciones europeas de mayo. Ahora hay un movimiento que va a reconfigurar el panel de fuerzas políticas que optan a tener representación en las instituciones públicas.

El PP tomó la iniciativa de la manera en que la tomó, enfrentado a sus problemas de corrupción no fue más que "una huida hacia adelante". El PSOE estaba lamiéndose las heridas y mirándose el ombligo. No había nadie más con la suficiente representación política capacitado para tomar la iniciativa en un escenario de mayoría absoluta del PP.

Un proyecto de tal envergadura no tiene posibilidades de ser llevado a la realidad, a lo concreto, a plasmarse en leyes de calado y con propósito de duración, sino se afronta entre todas las fuerzas políticas, como ocurrió durante la Transición Política. Lo contrario es abocar al proyecto al fracaso y generar una desilusión el la ciudadanía cuyas consecuencias serían graves para el futuro de la nación.

La situación actual de España me recuerda mucho -teniendo en cuenta las lógicas diferencias que impone el tiempo- al periodo histórico de la Reinstauración borbónica que comenzó a finales de 1874 y terminó el 14 de abril de 1931. Os recomiendo que lo repaseis.

¿Será capaz el Sr. Rajoy, con su partido, de liderar un consenso con las diferentes fuerzas políticas, que finalice en la renovación del Estado que necesita España, con un horizonte de futuro de al menos 30 años? Las pruebas dadas por el PP dicen que no. Sí lo logra sería la primera vez que un partido de la derecha española lo hace. Pero creo que no, que el Sr. Rajoy no tiene la visión de estado ni la habilidad política necesarias para ello. Tampoco su partido la tiene, carece de credibilidad y arrastra muchos y pesados lastres. Entre ellos la existencia en sus filas de personas que añoran los tiempos más rancios del nacional-catolicismo. La derechona española siempre ha concebido como un derecho propio y natural, incluso un deber divino el gobernar España.  

Tampoco veo en los dirigentes del resto de los partidos el carácter, la valentía y la capacidad necesarias para ello. Por otra parte, la crisis económica, todavía no resuelta ni consolidada, con tantas víctimas a sus espaldas favorece la acción. Pero peor era la situación en 1976 y el tránsito de la dictadura a la democracia fue posible gracias a que todos, políticos y ciudadanos, teníamos un objetivo claro: ¡Había que ganar la democracia para España y los españoles!

¿El resultado fue imperfecto? Sí, como el paso del tiempo se ha encargado de demostrar. Pero los que vivimos y luchamos por aquellos momentos mágicos damos el testimonio de que la España de hoy no tiene nada que ver con la de entonces. Mereció la pena el esfuerzo de todos. 

No aprecio hoy que ése objetivo concite la misma unanimidad hoy, aunque hay que tener en cuenta que las elecciones del próximo año pueden estar condicionando la posición de los partidos políticos, y quizá halla que esperar hasta después de su desenlace. Si es así esperaremos, 14 meses no son nada en la escala histórica. Además, con toda probabilidad las fuerzas políticas que obtengan el mandato de los ciudadanos dibujarán un mapa muy distinto al actual, y la situación de Catalunya se habrá aclarado de alguna forma, o eso deseo. Si todo esto se cumple, quizá sea el momento adecuado para afrontar la reforma a fondo del Estado. Pero ni un solo minuto después, la urgencia es acuciante. 

España y los españoles hemos perdido el tren de la Historia en muchas ocasiones, por ejemplo todo el siglo XVIII, el XIX y tres cuartos del XX. Siempre por los intereses y/o incapacidad de nuestros dirigentes y la alianza del poder con la Iglesia Católica. Pero también por la incultura de todos los españoles, del primero al último. Una incultura cuyos beneficiarios eran precisamente los que debían haber procurado los medios para sacar el sencillo pueblo español de la ignorancia. Pero eso nunca les convino y el pueblo español todavía muestra su carencia. 

Sin embargo, algo ha mejorado, un más alto nivel de vida y la seguridad proporcionada durante unos años por el llamado "estado del bienestar" -pura justicia social que hoy el PP trata de destruir- han servido para que una parte significativa de los españoles posean una mayor conciencia cívica. Con ésa base la imprescindible Regeneración del Estado puede contar con una fuerza participativa mucho mayor que la existente en los años de la transición de la dictadura a la democracia.

No podemos ni debemos dejar pasar otra oportunidad histórica, que lo consigamos o no marcará el futuro del país.

De todos, absolutamente de todos, depende que lo logremos o no.

NOTA FINAL:

Acompaña a este artículo otro que constituye un ANEXO configurado con algunos datos extraídos de los Barómetros del CIS. Recomiendo su lectura para poner en contexto lo relatado con la apreciación de los españoles respecto a los que consideraron como principales problemas de España en los años 2000, 2004, 2007, 2011, 2012, 2013 y lo que llevamos de 2014.


Majadahonda, 15 de septiembre de 2014.